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Cuidado de heridas, cicatrices y tatuajes bajo el sol

El verano es sinónimo de planes al aire libre, chapuzones en la piscina y ropa ligera. Sin embargo, también es la época del año en la que nuestra piel está más expuesta a pequeñas lesiones por el sol: desde un corte cocinando en la barbacoa, hasta una caída en la bicicleta o una rozadura con las rocas de la playa.

Además, es muy común que las vacaciones coincidan con el proceso de recuperación de una cirugía reciente o con las ganas de lucir un tatuaje recién hecho.

¿Cómo reaccionan las heridas, los puntos de sutura, las cicatrices y la tinta de los tatuajes bajo el sol y el agua? Desde nuestro equipo de Enfermería, os explicamos las reglas de oro para proteger vuestra piel este verano sin tener que renunciar a las vacaciones.

1. Heridas abiertas y puntos de sutura

Si tienes una herida reciente o te han puesto puntos de sutura (ya sea por un accidente o tras una pequeña cirugía), la respuesta de enfermería es rotunda: el agua de la playa y de la piscina está contraindicada.

  • Riesgo de infección. El agua de las piscinas (a pesar del cloro) y, sobre todo, el agua del mar y de los ríos contienen bacterias que pueden entrar en una herida abierta y provocar una infección grave.
  • Mito de la «curación con agua de mar». Aunque el agua salada purificada tiene propiedades beneficiosas, el agua de la playa actual no es estéril. Puede macerar los bordes de la herida, retrasar la cicatrización y hacer que los puntos se aflojen antes de tiempo.
  • ¿Qué debes hacer?. Mantén la zona limpia y seca. Si vas a la playa, protégela con apósitos impermeables especiales, pero evítala sumergir por completo. Las duchas en casa deben ser cortas, secando la herida después a sutiles palmaditas (nunca arrastrando) con una gasa estéril.

2. Cicatrices recientes

Una cicatriz se considera «reciente» durante su primer año de vida (período en el que pasa de un tono rojizo o rosado a un color similar al del resto de tu piel). Durante esta fase, el tejido nuevo es extremadamente sensible a los rayos ultravioleta (UV).

  • Efecto «mancha permanente». Si el sol incide sobre una cicatriz rosada, activará la producción de melanina de forma descontrolada, haciendo que la cicatriz se vuelva marrón u oscura (hiperpigmentación). Esta mancha suele ser permanente y estéticamente muy difícil de eliminar.
  • Consejos de protección de enfermería:
    • Usa protección solar total (SPF 50+) y aplícala cada dos horas si estás al aire libre, incluso si el día está nublado.
    • Utiliza parches o tiras de silicona. Además de proteger físicamente la cicatriz del sol, ejercen una ligera presión que ayuda a que cure de forma más plana y suave.
    • Cúbrela con ropa transpirable o sombreros si la marca está en el rostro o el cuello.

3. Tatuajes en verano

Un tatuaje no es más que una herida abierta en la que se ha introducido tinta. Por tanto, durante las primeras 3-4 semanas, debe tratarse con el mismo rigor sanitario que cualquier otra lesión dérmica.

  • Los primeros 30 días. Nada de sol directo, nada de baños en playas o piscinas, y nada de rascarse las costras. La humedad excesiva puede hacer que la tinta se expulse o que el diseño se emborrone.
  • Una vez curado. Los rayos del sol degradan los pigmentos de la tinta (especialmente los colores claros y los negros finos), haciendo que el tatuaje pierda intensidad y nitidez con el tiempo. Acostúmbrate a aplicar una capa generosa de protector solar específico para tatuajes o SPF 50+ clásico cada vez que vayas a exponerte al sol.

El consejo de nuestro equipo para cuidarnos al sol

La piel tiene memoria, y la forma en que cuidamos una lesión hoy determinará cómo lucirá y funcionará en el futuro. Ante cualquier signo de alarma en una herida (enrojecimiento excesivo, calor al tacto, dolor punzante o supuración), no lo dejes pasar pensando que «es normal por el calor».