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Luxaciones y esguinces: conceptos, causas y tratamiento

Las lesiones articulares son frecuentes en traumatología y deporte, siendo las luxaciones y los esguinces las más comunes. Estas alteraciones afectan la integridad de las articulaciones, generando dolor, inflamación y limitación funcional. Su diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado son esenciales para prevenir complicaciones a largo plazo, como inestabilidad articular, deformidad o artrosis.

Luxaciones y esguinces

Esguince

El esguince es una lesión de los ligamentos que conectan los huesos de una articulación. Generalmente, se produce por un estiramiento excesivo o una torsión que supera la elasticidad normal de los tejidos.

Asimismo, para evaluar la intensidad de la lesión, los esguinces se dividen en grados I, II y III, de leves a graves.

  1. Leve – Grado I. Estiramiento mínimo del ligamento, sin pérdida de función.
  2. Moderado – Grado II. Desgarro parcial del ligamento, dolor, edema y limitación funcional.
  3. Grave – Grado III. Ruptura completa del ligamento, inestabilidad articular, dolor intenso y hematoma.

Después de un esguince es importante conocer las posibles complicaciones. Sobre todo si la lesión no se trata adecuadamente.

  • Dolor localizado en la articulación.
  • Inflamación y hematoma.
  • Dificultad para mover la articulación afectada.
  • Sensación de inestabilidad (grado II-III).

El tratamiento de un esguince depende de su gravedad, pero en general combina medidas para reducir el dolor, controlar la inflamación y favorecer la recuperación funcional de la articulación.

  • Reposo.Evitar movimientos que aumenten el dolor.
  • Hielo. Reduce inflamación y dolor (15–20 minutos, varias veces al día).
  • Compresión. Vendaje elástico para controlar edema.
  • Elevación. Elevar la extremidad afectada.
  • Fisioterapia. Movilización progresiva y fortalecimiento.
  • Cirugía. En casos de ruptura completa con inestabilidad persistente.

Luxación

La luxación es el desplazamiento completo de los huesos que forman una articulación, que pierden contacto normal entre sí. Generalmente resulta de un trauma intenso o caída.

Las luxaciones pueden clasificarse según su origen y la articulación afectada. A continuación, se describen los tipos más frecuentes y las zonas del cuerpo donde suelen ocurrir.

  • Congénita. Presente desde el nacimiento (ej. cadera displásica).
  • Traumática. Más común, afecta hombro, codo, rodilla o dedos.
  • Recidivante. Se repite en articulaciones con ligamentos débiles.

Ante una luxación, es fundamental recolocar los huesos en su posición correcta, inmovilizar la articulación y luego iniciar la rehabilitación.

  • Dolor intenso e inmediato.
  • Deformidad evidente de la articulación.
  • Incapacidad para mover la articulación.
  • Inflamación y hematoma.

En consecuencia, el tratamiento de una luxación se centra en recolocar los huesos en su posición correcta, inmovilizar la articulación y recuperar la movilidad y la fuerza mediante rehabilitación adecuada.

  • Reducción. Reposicionar los huesos (cerrada o quirúrgica).
  • Inmovilización. Férula o vendaje por tiempo variable según articulación.
  • Rehabilitación. Fisioterapia para recuperar movilidad, fuerza y estabilidad.
  • Prevención de recurrencias. Ejercicios de fortalecimiento, uso de protectores en deportes.

Entre las complicaciones más comunes tras una luxación o esguince se encuentran la inestabilidad articular crónica. Esta puede limitar la movilidad. Además, pueden producirse lesiones de ligamentos o tendones adyacentes. Especialmente si la articulación sufrió un trauma intenso.

También es posible que se desarrolle artritis postraumática. Debido al desgaste anormal de la articulación afectada. En los casos más graves pueden presentarse complicaciones neurológicas o vasculares.