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artritis

Entendiendo la artritis: tipos, síntomas y cómo recuperar tu movilidad

La artritis es, en términos sencillos, la inflamación de una o más articulaciones (las zonas donde se unen dos o más huesos). No es una sola enfermedad, sino un término que describe más de 100 afecciones diferentes que afectan el sistema musculoesquelético.

1. Síntomas principales

Aunque varían según el tipo, los signos más comunes son:

  • Dolor constante o intermitente en la articulación.
  • Hinchazón (edema) y sensibilidad.
  • Rigidez, especialmente al despertar o tras estar sentado mucho tiempo.
  • Calor y enrojecimiento en la piel sobre la articulación.
  • Limitación del movimiento (dificultad para doblar o estirar la zona).

2. Tipos más comunes

  • Osteoartritis (o Artrosis). Es el tipo más frecuente. Se debe al «desgaste» del cartílago que protege los extremos de los huesos. Suele aparecer con la edad o después de una lesión.
  • Artritis Reumatoide (AR). Es una enfermedad autoinmune. El sistema inmunitario ataca por error el tejido sano de las articulaciones, causando inflamación crónica que puede dañar órganos como el corazón o los pulmones.
  • Gota. Ocurre cuando se acumulan cristales de ácido úrico en la articulación (muy común en el dedo gordo del pie), causando ataques de dolor muy intensos.
  • Artritis Psoriásica. Afecta a algunas personas que padecen psoriasis (una enfermedad de la piel).

3. Causas y factores de riesgo

Las causas dependen del tipo de artritis, pero las más habituales incluyen:

  • Genética. Algunos tipos vienen de familia.
  • Edad. El riesgo aumenta a medida que envejecemos (especialmente en la artrosis).
  • Lesiones previas. Un hueso roto o una lesión deportiva pueden desarrollar artritis años después.
  • Sobrepeso. El exceso de peso pone presión extra en las articulaciones, especialmente rodillas y caderas.
  • Factores autoinmunes. El cuerpo se ataca a sí mismo sin una causa externa clara.

4. ¿Tiene cura?

En la mayoría de los casos, la artritis es una condición crónica, lo que significa que no tiene una «cura» definitiva, pero se puede controlar muy bien. Los tratamientos actuales (medicamentos, fisioterapia y, en casos graves, cirugía) están enfocados en reducir el dolor y mantener la movilidad para que la persona lleve una vida normal.

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bronquitis

Bronquitis: definición, causas y tratamiento

La bronquitis es la inflamación del revestimiento de los bronquios, que son los conductos que transportan el aire hacia y desde los pulmones.

Cuando los bronquios están inflamados, producen una gran cantidad de mucosidad, lo que provoca tos (a menudo con flemas), sibilancias (silbidos al respirar) y dificultad para respirar o sensación de opresión en el pecho.

Existen dos tipos principales:

  1. Bronquitis aguda. Suele durar de unos días a unas pocas semanas. Es más común y generalmente se presenta después de un resfriado o una gripe.
  2. Bronquitis crónica. Se caracteriza por una tos productiva que dura al menos tres meses y que reaparece durante al menos dos años consecutivos. Es un tipo de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica).

Causas

Las causas difieren significativamente entre los tipos agudo y crónico:

Bronquitis aguda

  • Infecciones virales (la causa más común). Los virus que causan el resfriado común (rinovirus, coronavirus) o la gripe (virus influenza) son responsables de la mayoría de los casos.
  • Infecciones bacterianas. En raras ocasiones, pueden estar involucradas bacterias (como Mycoplasma pneumoniae).
  • Exposición a irritantes. El humo o vapores irritantes también pueden causarla.

Bronquitis crónica

  • Fumar tabaco (la causa más frecuente). Tanto el tabaquismo activo como la exposición pasiva al humo del cigarrillo (fumador pasivo).
  • Exposición prolongada a irritantes. Esto incluye la contaminación del aire, vapores tóxicos, gases químicos o polvo en el lugar de trabajo.
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) recurrente. Los brotes graves de acidez pueden irritar la garganta y las vías respiratorias.

Tratamientos

El enfoque del tratamiento varía según si es aguda o crónica.

Tratamiento de la bronquitis aguda

Dado que la mayoría de los casos son causados por virus, el tratamiento es principalmente sintomático (para aliviar los síntomas) y de apoyo:

  • Reposo. Descansar lo suficiente.
  • Hidratación. Beber muchos líquidos ayuda a diluir la mucosidad y facilita su expulsión.
  • Analgésicos/Antipiréticos. Medicamentos de venta libre como paracetamol o ibuprofeno para la fiebre y el malestar general.
  • Medicamentos para la tos. Pueden usarse, especialmente si la tos impide dormir, pero no son siempre necesarios y no se recomiendan para niños muy pequeños.
  • Humidificador. Usar un humidificador de vapor frío o inhalar vapor (por ejemplo, en la ducha) ayuda a aflojar la mucosidad.
  • Antibióticos. Generalmente no se necesitan y solo se recetan si el médico sospecha o confirma una infección bacteriana (lo cual es menos común).

Tratamiento de la bronquitis crónica

El objetivo es controlar los síntomas, prevenir el empeoramiento y mejorar la calidad de vida:

  • Dejar de fumar. Es la medida más importante y esencial para frenar la progresión de la enfermedad.
  • Medicamentos:
    • Broncodilatadores (inhaladores). Ayudan a abrir las vías respiratorias estrechas.
    • Esteroides: Para reducir la inflamación.
  • Rehabilitación pulmonar. Un programa que enseña ejercicios de respiración y ayuda a mejorar la capacidad de hacer actividad física.
  • Oxigenoterapia. Se puede necesitar si los niveles de oxígeno son bajos.
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colesterol

Colesterol: Qué es, cómo se detecta y cómo cuidar el “malo”

El colesterol es una sustancia grasa (un lípido) que se encuentra en todas las células del cuerpo. Es esencial porque el cuerpo lo usa para:

  • Fabricar hormonas (como la testosterona, estrógeno y cortisol).
  • Producir vitamina D.
  • Formar la bilis, que ayuda a digerir las grasas.
  • Mantener la estructura de las membranas celulares.

¿Por qué se considera “malo”?

No todo el colesterol es malo; depende del tipo:

  • LDL (lipoproteína de baja densidad). Se dice que es “malo” porque si hay demasiado, puede depositarse en las paredes de las arterias, formando placas. Esto puede causar:
    • Aterosclerosis (endurecimiento y estrechamiento de las arterias)
    • Infartos o accidentes cerebrovasculares
  • HDL (lipoproteína de alta densidad). Se le llama “bueno” porque ayuda a eliminar el exceso de colesterol LDL y transportarlo al hígado para su eliminación.

Por lo tanto, el colesterol no es malo por sí mismo, el problema es tener un desequilibrio, con demasiado LDL y poco HDL, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

¿Cómo se detecta?

Se mide mediante un análisis de sangre llamado perfil lipídico o panel de lípidos, que normalmente mide:

  • Colesterol total: todo el que hay en la sangre.
  • LDL (“malo”): el que puede acumularse en las arterias.
  • HDL (“bueno”): el que ayuda a eliminar el exceso de colesterol.
  • Triglicéridos: otro tipo de grasa en la sangre que también afecta la salud cardiovascular.

¿Cómo evitar el colesterol “malo” (LDL alto)?

a) Alimentación saludable

  • Evita grasas trans y saturadas: frituras, comida rápida, manteca, embutidos.
  • Prefiere grasas saludables: aceite de oliva, aguacate, frutos secos, pescado.
  • Aumenta fibra soluble: avena, legumbres, manzana, zanahoria. Ayuda a absorber menos colesterol.

b) Ejercicio regular

  • Actividad aeróbica: caminar, nadar, correr, andar en bici.
  • Ayuda a subir el HDL y bajar el LDL.

c) Mantener un peso saludable

  • El exceso de grasa corporal puede aumentar el LDL y los triglicéridos.

d) Evitar tabaco y alcohol en exceso

  • Fumar reduce el colesterol “bueno” (HDL).
  • El alcohol en exceso puede aumentar triglicéridos.

e) Revisiones médicas

  • Chequeos regulares y seguir las indicaciones de tu médico si necesitas medicación.
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retención de liquidos

Retención de líquidos: qué es y por qué ocurre

La retención de líquidos, también conocida como edema, es un problema que ocurre cuando el cuerpo acumula más agua de la que necesita en los tejidos. Esta acumulación provoca hinchazón, generalmente en pies, tobillos, manos o abdomen, y puede generar sensación de pesadez, malestar e incluso dolor. Aunque muchas veces es temporal y leve, en otros casos puede indicar problemas de salud más serios, por lo que es importante prestar atención a sus síntomas.

¿Por qué se produce la retención de líquidos?

Existen varias razones por las que el cuerpo puede retener líquidos:

  1. Exceso de sal en la dieta. Consumir demasiada sal hace que el cuerpo almacene agua para equilibrar los niveles de sodio, lo que genera hinchazón.
  2. Cambios hormonales. Las hormonas influyen directamente en la regulación de líquidos. Por ejemplo, muchas mujeres experimentan retención durante el ciclo menstrual o el embarazo.
  3. Sedentarismo o mala circulación. Pasar demasiado tiempo sentado o de pie dificulta que la sangre y los líquidos circulen correctamente, acumulándose en extremidades como pies y tobillos.
  4. Problemas de salud. Enfermedades del corazón, riñones o hígado pueden alterar el equilibrio de líquidos del cuerpo.
  5. Medicamentos. Algunos fármacos, como los utilizados para la hipertensión o ciertos antiinflamatorios, pueden causar retención como efecto secundario.

Síntomas comunes

Los signos más frecuentes de retención de líquidos incluyen:

  • Hinchazón visible en pies, tobillos, manos o abdomen.
  • Sensación de pesadez o tensión en las extremidades.
  • Aumento de peso repentino sin cambios en la dieta.
  • Dificultad para mover las articulaciones afectadas por la acumulación de líquido.

Cómo prevenir y reducir la retención de líquidos

Aunque en algunos casos la retención de líquidos requiere atención médica, hay medidas que pueden ayudar a prevenirla o reducirla:

  • Reducir la sal y los alimentos procesados en la dieta.
  • Mantenerse activo. Caminar, nadar o realizar ejercicios de bajo impacto ayuda a mejorar la circulación.
  • Beber suficiente agua. Aunque parezca contradictorio, el agua facilita la eliminación de líquidos retenidos.
  • Elevar las piernas cuando sea posible y usar medias de compresión si hay tendencia a hincharse.
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cáncer de mama

Cáncer de mama en hombres

Aunque el cáncer de mama se asocia comúnmente con las mujeres, los hombres también pueden desarrollarlo. Este tipo de cáncer representa menos del 1% de todos los casos de cáncer de mama, lo que hace que muchas veces sea poco conocido y, en consecuencia, detectado en etapas más avanzadas.

Causas y factores de riesgo

El cáncer de mama en hombres se produce cuando las células del tejido mamario crecen de manera descontrolada. Algunos factores de riesgo incluyen:

  • Edad. Es más frecuente en hombres mayores de 60 años.
  • Genética. Mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 aumentan el riesgo.
  • Antecedentes familiares.  Tener familiares con cáncer de mama.
  • Exposición a hormonas. Niveles elevados de estrógeno, ya sea por enfermedades hepáticas, tratamientos hormonales o ciertas condiciones médicas.
  • Radiación previa. Exposición a radioterapia en la zona del pecho.

Síntomas cáncer de mama

Los síntomas del cáncer de mama en hombres pueden incluir:

  • Un bulto o engrosamiento en el pecho o detrás del pezón.
  • Cambios en la piel del pecho, como enrojecimiento o descamación.
  • Secreción por el pezón, a veces con sangre.
  • Retracción del pezón o dolor persistente en el área.

Es importante destacar que cualquier bulto o cambio inusual en el pecho debe ser evaluado por un médico, ya que la detección temprana mejora significativamente el pronóstico.

Diagnóstico cáncer de mama en hombres

El diagnóstico suele involucrar:

  • Examen físico y revisión del historial médico.
  • Imagenología, como mamografía o ecografía.
  • Biopsia para confirmar la presencia de células cancerosas.

Tratamiento

El tratamiento en hombres suele ser similar al de las mujeres y puede incluir:

  • Cirugía. Generalmente mastectomía (extirpación del tejido mamario).
  • Radioterapia. Para destruir células cancerosas restantes.
  • Quimioterapia y terapia hormonal. Según el tipo y estadio del cáncer.

Prevención y conciencia

No existen medidas específicas que garanticen la prevención de este cáncer, pero algunas recomendaciones incluyen:

  • Estar atento a cualquier cambio en el pecho o pezón.
  • Conocer el historial familiar y discutirlo con el médico.

Mantener un estilo de vida saludable, incluyendo ejercicio regular y control del peso.

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tensión baja

Tensión baja: qué es, síntomas y cómo actuar

La tensión baja, también conocida como hipotensión arterial, ocurre cuando la presión de la sangre en las arterias es más baja de lo normal. Aunque solemos escuchar más sobre la hipertensión (tensión alta), lo cierto es que tener la tensión demasiado baja también puede afectar a la salud y al bienestar diario.

¿Qué se considera tensión baja?

De manera general, se considera hipotensión cuando la presión arterial se encuentra por debajo de 90/60 mmHg. Sin embargo, no todas las personas lo experimentan de la misma manera: en algunos casos puede ser asintomática y no representar un problema, mientras que en otros puede generar malestar o complicaciones.

Síntomas más frecuentes

Los síntomas de la tensión baja pueden variar en intensidad, pero los más comunes son:

  • Mareos o sensación de desmayo.
  • Visión borrosa.
  • Fatiga o debilidad.
  • Náuseas.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Piel fría, húmeda o pálida.

En casos más graves, la hipotensión puede provocar desmayos, lo que aumenta el riesgo de caídas o accidentes.

Principales causas

La tensión baja puede deberse a distintos factores, entre ellos:

  • Deshidratación. Perder líquidos por sudor excesivo, diarrea o vómitos.
  • Problemas cardíacos. Como bradicardia o insuficiencia cardíaca.
  • Trastornos endocrinos. Por ejemplo, hipotiroidismo o insuficiencia suprarrenal.
  • Medicamentos. Algunos fármacos para tratar la hipertensión, la depresión o el Parkinson pueden bajar la tensión.
  • Embarazo. Es común que la presión arterial descienda en los primeros meses de gestación.
  • Cambios posturales bruscos. La llamada hipotensión ortostática, al levantarse rápidamente.

¿Qué hacer ante la tensión baja?

Si se presentan episodios ocasionales y leves, algunas medidas sencillas pueden ayudar:

  • Mantenerse bien hidratado.
  • Evitar levantarse de golpe tras estar sentado o acostado.
  • Comer varias veces al día en pequeñas cantidades.
  • Usar medias de compresión (en caso de recomendación médica).
  • Reducir el consumo de alcohol.

Cuando la tensión baja es persistente o aparece acompañada de síntomas intensos, es importante consultar con un médico para determinar la causa y recibir el tratamiento adecuado.

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planta del pie

Planta del pie que se abre: cuándo preocuparse y acudir al médico

Cuando se dice que “se abre la planta del pie” generalmente no se refiere a algo literal, sino a una forma de describir un problema en la piel o en la estructura del pie. Dependiendo del contexto, puede significar:

  1. Heridas o grietas en la planta del pie:
    • La piel puede agrietarse por sequedad, callosidades, hongos o diabetes.
    • Se ven fisuras profundas que a veces pueden sangrar, dando la sensación de que “se abre”.

  2. Separación de los dedos o del arco al apoyar el pie:
    • En algunos casos, al caminar o estar de pie, la forma de apoyar el pie hace que parezca que la planta se abre.
    • Esto puede relacionarse con problemas de postura o pie plano.

  3. Infecciones o úlceras:
    • Personas con problemas circulatorios o diabetes pueden desarrollar úlceras en la planta del pie, que se describen como que la piel “se abre”.

Causas más frecuentes de planta del pie abierta

  • Sequedad excesiva de la piel. Provoca grietas, sobre todo en el talón.
  • Callosidades y durezas. La presión al caminar puede generar fisuras.
  • Hongos (pie de atleta). Pueden causar descamación, picor y grietas entre los dedos o en la planta.
  • Diabetes o mala circulación. Favorece la aparición de úlceras que no cicatrizan.
  • Zapatos inadecuados. Tacones altos, calzado muy ajustado o sin soporte pueden generar lesiones.
  • Trauma o fricción. Caminatas largas, deportes o estar mucho tiempo de pie.

Síntomas que indican gravedad

  • Dolor intenso o que impide caminar.
  • Sangrado o supuración (pus).
  • Enrojecimiento, calor o hinchazón alrededor de la grieta.
  • Mal olor persistente (posible infección).
  • Heridas que no cicatrizan en semanas.

¿Cuándo acudir al médico?

Debes acudir al médico de inmediato si notas cualquiera de estas señales en la planta del pie:

  1. Heridas profundas o que no cicatrizan en más de una semana.
  2. Sangrado o supuración de pus, que puede indicar infección.
  3. Dolor intenso que dificulta caminar o apoyar el pie.
  4. Enrojecimiento, calor o hinchazón alrededor de la grieta o lesión.
  5. Mal olor persistente, síntoma de infección bacteriana o fúngica.
  6. Diabetes, mala circulación o enfermedades crónicas, ya que las heridas en estos casos pueden complicarse rápidamente.
  7. Fiebre o malestar general, que podría indicar que la infección se está extendiendo.

Tip: No intentes cortar, raspar o apretar la herida por tu cuenta; esto aumenta el riesgo de infección y complicaciones.

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Juanetes: causas, prevención y tratamiento

Los juanetes, conocidos médicamente como hallux valgus, son una deformidad del pie que se manifiesta como una protuberancia ósea en la base del dedo gordo. Esta condición ocurre cuando el dedo gordo se desvía hacia los otros dedos, lo que provoca que la articulación se sobresalga hacia afuera. Además de la alteración estética, los juanetes pueden causar dolor, inflamación y dificultad para calzarse.

¿Por qué salen los juanetes?

Los juanetes suelen aparecer por una combinación de factores:

  1. Genética. La predisposición hereditaria es uno de los principales factores. Personas con pies planos o arcos caídos tienen más riesgo.
  2. Calzado inapropiado. Usar zapatos demasiado estrechos, de punta fina o tacones altos puede favorecer la aparición de la deformidad.
  3. Alteraciones biomecánicas. Problemas en la distribución del peso al caminar pueden generar presión sobre la articulación del dedo gordo.
  4. Enfermedades articulares. Condiciones como la artritis reumatoide pueden aumentar la probabilidad de desarrollar juanetes.

Síntomas comunes de los juanetes

  • Protuberancia en la base del dedo gordo.
  • Dolor al caminar o al usar zapatos.
  • Inflamación y enrojecimiento alrededor de la articulación.
  • Dificultad para mover el dedo gordo.

Tratamiento y cuidado

El manejo de los juanetes depende de la gravedad:

  • Medidas conservadoras. Cambiar a calzado amplio y cómodo, usar plantillas ortopédicas o separadores de dedos, aplicar hielo para reducir la inflamación y tomar analgésicos si hay dolor.
  • Fisioterapia. Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento pueden ayudar a aliviar la presión sobre la articulación.
  • Cirugía. En casos severos o cuando el dolor interfiere con la vida diaria, el médico puede recomendar una corrección quirúrgica.

Cuándo ir al médico

Es importante acudir a un especialista en podología o traumatología sí:

  • El dolor es constante o intenso.
  • Se forman callos o ampollas sobre la protuberancia.
  • Hay inflamación persistente.

Se nota que el dedo gordo sigue desviándose con el tiempo.

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hidratación

¿Por qué es importante la hidratación?

La hidratación es fundamental para la vida y el buen funcionamiento de nuestro organismo. El agua es el componente principal del cuerpo humano (representa aproximadamente el 65% en adultos), y cada célula, tejido y órgano depende de ella para funcionar correctamente.

Motivos por lo que es importante la hidratación

  • Regulación de la temperatura corporal. El agua ayuda a mantener una temperatura corporal estable a través de la sudoración.
  • Transporte de nutrientes y oxígeno. El agua es el solvente que permite transportar hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales, así como oxígeno, a todas las células del cuerpo.
  • Eliminación de desechos y toxinas. Facilita la eliminación de productos de desecho del metabolismo y toxinas a través de la orina y las heces.
  • Lubricación de articulaciones y órganos. El agua actúa como lubricante para las articulaciones y protege los tejidos y órganos, incluida la médula espinal.
  • Salud digestiva. Contribuye a una buena digestión, ayudando a triturar y trasladar los alimentos a través del tracto gastrointestinal y previniendo el estreñimiento.
  • Función cerebral y rendimiento cognitivo. Una hidratación adecuada es vital para un funcionamiento cerebral óptimo. Incluso una deshidratación leve (pérdida del 1-2% del peso corporal debido a la pérdida de agua) puede afectar la concentración, la memoria a corto plazo y la capacidad de procesamiento del cerebro.
  • Niveles de energía. La deshidratación puede provocar fatiga y cansancio. Mantenerse hidratado ayuda a mantener altos los niveles de energía.
  • Salud de la piel. Ayuda a mantener la piel hidratada, elástica, flexible y con una apariencia más saludable y luminosa.

¿Cuánta agua se debe beber al día?

No hay una fórmula única, ya que la cantidad varía según la edad, el sexo, el nivel de actividad física, el clima y el estado de salud individual. Sin embargo, como referencia general:

  • Hombres adultos. Aproximadamente 3.7 litros (15.5 tazas) de líquidos al día.
  • Mujeres adultas. Aproximadamente 2.7 litros (11.5 tazas) de líquidos al día.

Es importante recordar que esta cantidad incluye líquidos de todas las fuentes, no solo agua, como frutas y verduras. La sensación de sed suele ser una buena guía para la mayoría de las personas sanas.

Consecuencias de la deshidratación

La deshidratación se produce cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que ingiere. Los síntomas pueden variar de leves a graves e incluyen:

  • Síntomas leves. Sed, boca seca, orina oscura y concentrada, fatiga, mareos, dolor de cabeza.
  • Síntomas moderados a graves. Sed intensa, disminución significativa de la producción de orina, ojos y mejillas hundidos, piel seca y menos elástica, confusión, irritabilidad, pulso rápido, respiración acelerada, y en casos extremos, pérdida de conocimiento, shock hipovolémico (disminución drástica del volumen sanguíneo), coma e incluso la muerte.
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Los orzuelos: causas, síntomas y tratamiento

Los orzuelos son inflamaciones agudas y dolorosas que se producen en el borde del párpado, generalmente como consecuencia de una infección bacteriana. Su apariencia es similar a la de un pequeño grano o forúnculo, y suelen estar causados por la obstrucción e infección de las glándulas sebáceas de Zeiss o de las glándulas sudoríparas de Moll, situadas en los párpados.

El agente infeccioso más común es la Staphylococcus aureus, una bacteria que normalmente vive en la piel sin causar daño, pero que puede provocar infección si penetra en los folículos pilosos o glándulas del párpado. Existen dos tipos de orzuelos: los externos, que aparecen en el borde del párpado y afectan a las glándulas sebáceas, y los internos, que se desarrollan dentro del párpado, afectando las glándulas de Meibomio.

Síntomas 

Los síntomas más frecuentes incluyen enrojecimiento, dolor, hinchazón y sensibilidad en la zona afectada. En algunos casos, puede haber lagrimeo, sensación de cuerpo extraño en el ojo o formación de una pequeña pústula con pus. Aunque son molestos, los orzuelos no suelen representar un problema grave y en la mayoría de los casos desaparecen por sí solos en un plazo de una semana.

Tratamientos para los orzuelos 

El tratamiento más habitual consiste en la aplicación de compresas tibias sobre el párpado afectado durante unos 10 a 15 minutos, varias veces al día. Este método ayuda a reducir la inflamación y a facilitar el drenaje espontáneo del pus. Es importante no apretar ni intentar drenar el orzuelo manualmente, ya que esto puede empeorar la infección o diseminarla.

En casos más severos o persistentes, puede ser necesario acudir al médico. Especialista que podría recetar antibióticos en forma de pomadas o gotas oftálmicas. En situaciones raras, podría requerir una pequeña intervención quirúrgica para drenarlo.

Prevención

Para prevenir la aparición de orzuelos, se recomienda mantener una buena higiene facial y de manos. Evita tocarte los ojos con las manos sucias y retirar adecuadamente el maquillaje antes de dormir. Las personas que usan lentes de contacto deben asegurarse de limpiarlas correctamente.

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