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certificado de animales peligrosos

Certificado de animales peligrosos: multas a las que te expones

El certificado de animales peligrosos se debe solicitar para evitar sanciones o multas de la Administración. En concreto, el documento se llama “Inscripción en el Registro de Animales Potencialmente Peligrosos”, y está dirigido a los y las propietarios/as de animales que estén calificados como potencialmente peligrosos. En este caso, se debe inscribir a su animal en el correspondiente registro municipal, aportando la documentación indicada en la normativa de aplicación. En nuestra clínica puedes obtener el certificado y evitar multas.

Certificado de animales peligrosos

El documento es de carácter personal, y se debe obtener antes de tener un animal calificado como potencialmente peligroso por la normativa de aplicación. Una vez se denomine el animal como tal, el/la propietario/a tiene un mes como plazo máximo para obtener este certificado, desde el momento de dicha calificación.

La Licencia tiene un periodo de validez de cinco años. Además, se puede renovar por periodos sucesivos a través de la nueva presentación de la documentación requerida, debidamente actualizada. Cualquier variación de los datos que figuran en la licencia, deberá ser comunicada por su titular en el plazo de quince días hábiles, contados desde la fecha en que dicha modificación se hubiera producido, tal y como se expone en la web oficial.

Multas por la ausencia del certificado de animales peligrosos

En caso de no tener la licencia en regla, según la normativa, las sanciones muy graves conllevan multas que oscilan entre los 2.404 euros a los 15.025 euros. Aquellas conductas calificadas como de incumplimiento grave van desde los 300 a los 2.404 euros, y las leves se penalizan entre los 150 y los 300 euros.

Las infracciones consideradas muy graves son: la tenencia de perros potencialmente peligrosos sin la correspondiente licencia, así como la venta o transmisión de este tipo de perros sin dicha licencia. También lo es el adiestramiento del animal para activar su “agresividad” o para otros fines que sean ilegales.