El verano es la época favorita de los niños: días eternos, piscina, playa y juegos al aire libre. Sin embargo, las altas temperaturas, el sol y el cambio de rutinas también traen consigo algunos «pequeños enemigos» de la salud infantil: las quemaduras solares, los golpes de calor y las molestas picaduras de insectos.
Para que toda la familia disfrute de unas vacaciones sin sobresaltos, desde nuestro equipo de pediatría os hemos preparado esta guía práctica con los mejores consejos médicos para proteger a los más pequeños.
1. El sol
La piel de los niños es mucho más fina y delicada que la de los adultos, y tiene «memoria». Las quemaduras solares en la infancia aumentan el riesgo de problemas graves en la piel en la edad adulta.
- Evita las horas críticas. No expongas a los niños al sol directo entre las 11:00 y las 16:00 horas.
- La regla de los 6 meses. Los bebés menores de 6 meses nunca deben recibir luz solar directa ni usar protectores solares químicos (su piel absorbe demasiado los componentes). Protégelos con ropa ligera de algodón, sombrillas y sombra.
- Elige el fotoprotector adecuado–. A partir de los 6 meses, usa siempre un protector de factor 50+ (SPF 50+) de amplio espectro. Para los más pequeños, los pediatras recomendamos los filtros físicos o minerales, ya que no se absorben y reflejan la luz como un espejo.
- Aplicación correcta. Extiende la crema 30 minutos antes de salir de casa y replícala cada 2 horas, o inmediatamente después de cada baño largo. ¡No olvides las orejas, los empeines de los pies y la nuca!
2. El calor
Los niños regulan peor la temperatura corporal que los adultos y se deshidratan con mucha más facilidad. El temido «golpe de calor» es una urgencia médica que podemos prevenir fácilmente.
- Agua siempre a mano. No esperes a que te pidan agua; ofréceles líquidos (agua o leche si son lactantes) de forma continua a lo largo del día. Evita los zumos envasados y los refrescos azucarados.
- Ropa que respire. Vístelos con tejidos naturales (como el algodón o el lino), que sean holgados y de colores claros. Un sombrero de ala ancha y unas gafas de sol homologadas completarán el kit de protección.
- Atención al coche. Jamás, bajo ninguna circunstancia (ni «solo dos minutos»), dejes a un niño solo dentro de un vehículo estacionado al sol. La temperatura interior puede subir más de 10°C en pocos minutos.
- Signos de alerta. Si notas a tu hijo excesivamente irritable, decaído, con la piel muy roja y caliente, mareado o con dolor de cabeza, llévalo a un lugar fresco, rehidrátalo poco a poco y consulta con un médico.
3. Los mosquitos
Las picaduras son el clásico del verano. Aunque la mayoría son benignas, causan un picor intenso que puede acabar en heridas infectadas por el rascado.
- Usa repelentes seguros:
- Menores de 2 meses. No se deben usar repelentes en la piel. Lo ideal es proteger el carrito o la cuna con mosquiteras.
- A partir de los 2 meses. Se pueden usar repelentes específicos para uso infantil (consulta siempre el etiquetado o a tu pediatra para elegir el principio activo adecuado, como el Citriodiol o el IR3535).
- Barreras físicas. En zonas de mucha vegetación o cerca de ríos a la caída de la tarde, es mejor optar por pantalones largos y manga larga finos.
- ¿Y si ya le han picado?. Lava la zona con agua y jabón. Aplica frío local para calmar el picor y la inflamación. Evita los remedios caseros agresivos; si el picor es insoportable, el pediatra te indicará si es necesario un gel antihistamínico suave.
En nuestra clínica, cuidamos de ellos todo el año. En verano las rutinas cambian, pero nuestro compromiso con la salud de tus hijos sigue siendo el mismo. Si tienes dudas sobre la piel de tu bebé, si una picadura se ha inflamado más de la cuenta, o si necesitas revisar su calendario de vacunación antes de viajar, nuestro equipo de pediatría está a tu entera disposición.