dolor de espalda

¿Cuándo preocuparme por un dolor de espalda?

El dolor de espalda es una de las molestias más frecuentes y puede aparecer después de pasar muchas horas sentado, realizar un esfuerzo físico, mantener una postura inadecuada o incluso sin una causa aparente. En la mayoría de los casos, se trata de un problema que mejora con el tiempo y con las medidas adecuadas.

Sin embargo, hay situaciones en las que el dolor de espalda puede ser indicativo de un problema que necesita una valoración médica. Saber reconocer determinadas señales de alarma puede ayudarte a saber cuándo es recomendable consultar con un profesional.

¿Por qué puede doler la espalda?

El dolor de espalda puede tener diferentes causas. Entre las más habituales encontramos:

  • Sobrecargas musculares.
  • Malas posturas mantenidas durante mucho tiempo.
  • Esfuerzos físicos o movimientos bruscos.
  • Falta de actividad física.
  • Alteraciones de la columna vertebral.
  • Lesiones o traumatismos.
  • Problemas relacionados con los discos intervertebrales.

No todos los dolores de espalda tienen la misma causa ni requieren el mismo tratamiento. Por eso, si las molestias persisten, se repiten o interfieren con la vida cotidiana, es recomendable realizar una valoración profesional.

¿Cuándo debería preocuparme por un dolor de espalda?

La intensidad del dolor no siempre indica la gravedad del problema. Un dolor aparentemente leve puede necesitar valoración si persiste o se acompaña de otros síntomas.

Es aconsejable consultar con un profesional sanitario cuando:

  1. El dolor es muy intenso o empeora progresivamente

Si el dolor aparece de forma repentina, es muy intenso o en lugar de mejorar va aumentando con el paso de los días, conviene consultar para determinar cuál puede ser su origen.

  1. El dolor aparece después de un traumatismo

Una caída, un accidente o un golpe importante pueden provocar lesiones en la columna o en otras estructuras. En estos casos, especialmente si el dolor es intenso, es importante valorar la lesión.

  1. Aparece debilidad, hormigueo o pérdida de sensibilidad

Las molestias que se extienden hacia un brazo o una pierna pueden estar relacionadas con la irritación o compresión de un nervio.

Si además aparece una pérdida significativa de fuerza, dificultad para caminar o alteraciones importantes de la sensibilidad, se requiere una valoración médica.

  1. Existen alteraciones para controlar la vejiga o el intestino

El dolor de espalda acompañado de una pérdida de control de la vejiga o del intestino, especialmente si aparece junto con alteraciones de sensibilidad en la zona genital o alrededor del ano y debilidad en las piernas, requiere **atención médica urgente**.

  1. El dolor se acompaña de fiebre o malestar general

La presencia de fiebre, escalofríos o un importante malestar general junto con dolor de espalda puede ser una señal de que existe un proceso que necesita valoración médica.

  1. El dolor aparece sin una causa aparente y persiste

Cuando el dolor no parece estar relacionado con un esfuerzo o una lesión concreta y no mejora con el paso del tiempo, es conveniente consultar para identificar su causa.

  1. El dolor es especialmente intenso durante la noche

El dolor nocturno persistente, especialmente cuando no permite descansar o no cambia con la posición, merece una valoración profesional.

  1. Existen otros factores que pueden aumentar el riesgo

También conviene consultar si el dolor aparece en personas con antecedentes relevantes, como osteoporosis, determinados tipos de cáncer, inmunosupresión o tratamientos que puedan afectar a la salud ósea.

¿Cuándo acudir a urgencias por dolor de espalda?

Algunas situaciones requieren atención médica inmediata. Entre ellas se encuentran:

  • Pérdida repentina de fuerza en las piernas.
  • Dificultad importante para caminar.
  • Pérdida del control de la orina o las heces.
  • Alteración de la sensibilidad en la zona genital o alrededor del ano.
  • Dolor de espalda intenso después de un traumatismo importante.
  • Dolor acompañado de fiebre y un deterioro importante del estado general.

Ante estos síntomas, no es recomendable esperar a que el dolor desaparezca por sí solo.

¿Y si no tengo ninguna señal de alarma?

Si no existen estos síntomas, la mayoría de los episodios de dolor de espalda no son una emergencia. Aun así, si el dolor persiste, aparece con frecuencia, limita tus actividades o afecta a tu calidad de vida, una valoración profesional puede ayudar a conocer su origen y establecer el tratamiento más adecuado.

Además, mantener una vida activa, cuidar la postura, realizar ejercicio adaptado y evitar el reposo prolongado pueden formar parte de las estrategias para prevenir y manejar muchos problemas de espalda.

No todos los dolores de espalda son iguales

El dolor de espalda puede tener múltiples causas y su tratamiento debe adaptarse a cada persona. Una valoración individualizada permite analizar los síntomas, los antecedentes y las características del dolor antes de decidir qué medidas pueden ser más adecuadas.

En Clínica Levante Rivas podemos ayudarte a valorar tus molestias y orientarte sobre los pasos más adecuados según tu situación.

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tratamientos faciales

Tratamientos faciales recomendados para preparar la piel en cada estación del año

Nuestra piel es un órgano vivo en constante cambio que reacciona a los factores ambientales. Por eso, los tratamientos faciales pueden adaptarse a las necesidades de la piel en cada época del año. La radiación solar del verano, el viento del otoño, el frío seco del invierno y el polen de la primavera afectan a la barrera cutánea de maneras muy distintas.

Por eso, mantener la misma rutina facial durante los 365 días del año no suele ser suficiente. De hecho, las necesidades de la piel cambian según la temperatura, la humedad y la exposición solar. Por este motivo, para mantener un rostro luminoso, firme y saludable, la medicina estética y la cosmética avanzada recomiendan adaptar los tratamientos a cada estación del año.

Otoño: Reparación tras el verano y eliminación de manchas

Tras meses de exposición al sol, cloro y salitre, la piel suele presentar deshidratación, falta de luminosidad y las primeras manchas o lentigos solares.

  • Objetivo principal: Reparar el daño solar y renovar las capas superficiales.
  • Tratamientos clave:
    • Peelings químicos médicos. El otoño es el momento perfecto para reiniciar los tratamientos de renovación celular. Ayudan a exfoliar las células muertas, atenuar hiperpigmentaciones producidas por el sol y afinar la textura de la piel.
    • Higiene facial profunda con aparatología.Elimina las impurezas acumuladas durante el verano y restablece los niveles óptimos de hidratación.

Invierno: Nutrición intensiva y regeneración profunda

Durante los meses más fríos, las bajas temperaturas y la calefacción provocan vasoconstricción, lo que disminuye el aporte de nutrientes a la piel, volviéndola más seca, reactiva y apagada. Además, al haber menor radiación UV, es la estación ideal para los procedimientos más intensivos.

  • Objetivo principal. Nutrir en profundidad, recuperar la elasticidad y tratar imperfecciones marcadas.
  • Tratamientos clave:
    • Mesoterapia facial con ácido hialurónico y vitaminas: Microinyecciones que aportan una hidratación directa a la dermis profunda, devolviendo la jugosidad y firmeza al rostro.
    • Inductores de colágeno y láser regenerador: Al no existir una exposición solar intensa, es la época idónea para reafirmar los tejidos y tratar arrugas finas o cicatrices de acné.

Primavera: Desintoxicación y preparación antes del sol

Con la llegada del buen tiempo, las alergias y el aumento paulatino de las temperaturas, la piel tiende a acumular más toxinas y a producir un exceso de grasa en la zona T.

  • Objetivo principal. Oxigenar, calmar las pieles reactivas y reforzar la barrera cutánea antes de la llegada del calor extremo.
  • Tratamientos clave:
    • Tratamientos oxigenantes y antioxidantes con vitamina C: Ayudan a neutralizar los radicales libres generados por la contaminación. Además, aportan luminosidad y mejoran el aspecto general de la piel.
    • Bioestimulación facial: Ayuda a preparar las estructuras internas de la piel. De este modo, mejora su capacidad para afrontar el estrés oxidativo provocado por la radiación solar durante el verano.

Verano: Hidratación máxima y fotoprotección

El sol, el calor y la sudoración pueden desequilibrar la hidratación natural. Durante esta época deben evitarse los peelings descamativos agresivos o los tratamientos fotosensibilizantes.

  • Objetivo principal. Proteger frente al fotoenvejecimiento y mantener reservas de agua en los tejidos.
  • Tratamientos clave:
    • Cócteles de ácido hialurónico no reticulado: Ayudan a mantener la piel elástica y profundamente hidratada. Además, aportan hidratación sin sensación de pesadez ni exceso de grasa.
    • Tratamientos de velos de colágeno y cosmética calmante: También ayudan a recuperar el confort de la piel. De este modo, favorecen la recuperación después de pasar tiempo al aire libre.

Guía rápida de tratamientos faciales según la estación

EstaciónNecesidad de la pielTratamiento estrella
OtoñoReparar manchas y texturaPeeling médico
InviernoReafirmar e hidratar profundamenteMesoterapia / Inductores de colágeno
PrimaveraOxigenar e iluminaTratamientos antioxidantes con Vitamina C
VeranoProteger y mantener el aguaHidratación profunda con ácido hialurónico

Prepara tus tratamientos faciales en Rivas-Vaciamadrid

En Clínica Levante Rivas contamos con un equipo médico especializado en medicina estética y salud cutánea. Así, podemos acompañarte durante todo el año y adaptar el cuidado de tu rostro a las necesidades de cada estación.

Además, realizamos una valoración previa para conocer las necesidades de tu piel. De este modo, podemos recomendarte el tratamiento más adecuado para ti. Pide tu primera cita de valoración gratuita en nuestra clínica de Rivas y descubre cómo cuidar tu piel esta temporada.


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Ondas de choque en fisioterapia: ¿Para qué sirven y cuándo están indicadas?

Las ondas de choque son impulsos acústicos de alta energía. Se aplican sobre los tejidos dañados para acelerar la regeneración celular, estimular la circulación sanguínea y aliviar el dolor crónico en lesiones musculoesqueléticas.

¿Para qué sirven las ondas de choque?

Su mecanismo se basa en un estímulo mecánico que desencadena una respuesta biológica en los tejidos del cuerpo:E

  • Efecto analgésico: Las ondas de choque ayudan a reducir el dolor. Para ello, disminuyen la presencia de la sustancia P, un mediador relacionado con el dolor. Además, estimulan las terminaciones nerviosas y ayudan a bloquear la señal dolorosa.
  • Neovascularización: También estimulan la formación de nuevos vasos sanguíneos. Como resultado, aumenta la llegada de oxígeno y nutrientes a la zona afectada. Esto favorece la recuperación de los tejidos.
  • Desintegración de calcificaciones: Además, pueden ayudar a romper los depósitos de calcio acumulados en los tendones y otros tejidos blandos. Después, el organismo puede reabsorberlos de forma natural.
  • Estimulación de colágeno: Por último, favorecen la producción de colágeno. De esta manera, ayudan a mejorar la reparación de los tendones y ligamentos y favorecen su cicatrización.

Principales indicaciones

Esta terapia está especialmente indicada para patologías crónicas. Aquellas que no responden adecuadamente al tratamiento convencional o al ejercicio terapéutico:

Zona afectadaPatologías indicadas
Pie y tobilloFasceítis plantar, espolón calcáneo y tendinopatía del tendón de Aquiles.
CodoEpicondilitis (codo de tenista) y epitrocleitis (codo de golfista).
HombroTendinitis calcificante del manguito rotador y tendinopatías sin calcificación.
RodillaTendinitis rotuliana (rodilla del saltador) y síndrome de fricción de la centilla iliotibial.
Cadera y musloTrocanteritis (bursitis trocantérea) y tendinopatía de isquiotibiales.
Muscular y óseoPuntos gatillo miofasciales, retardos en la consolidación de fracturas (pseudoartrosis).

Contraindicaciones y precauciones

Aunque es una técnica segura y no invasiva, no debe aplicarse en los siguientes casos:

  • Trastornos de la coagulación: Las ondas de choque deben evitarse en personas con problemas de coagulación. También es necesario tener precaución si se toman medicamentos anticoagulantes.
  • Tumores o infecciones: No se recomienda aplicar esta terapia sobre zonas con procesos tumorales o infecciones activas. En estos casos, es importante tratar primero la causa.
  • Embarazo: Durante el embarazo, no se deben aplicar ondas de choque cerca del abdomen o la zona lumbar. Por precaución, el especialista valorará cada caso.
  • Cartílagos de crecimiento: En niños y adolescentes, no deben aplicarse sobre zonas donde todavía están presentes los cartílagos de crecimiento.
  • Infiltraciones recientes: Si se han aplicado corticoesteroides recientemente, es necesario esperar. Por lo general, se recomienda dejar pasar entre 4 y 6 semanas antes de realizar el tratamiento.

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encías

¿Por qué me sangran las encías al cepillarme?

El sangrado de encías durante el cepillado no es algo normal ni debe ignorarse. Aunque suele interpretarse como un síntoma leve, en la gran mayoría de los casos es la primera señal de alerta que envía la boca para indicar que existe una inflamación activa en los tejidos que sujetan los dientes.

Principales causas del sangrado de encías

  1. Gingivitis (acumulación de placa bacteriana)
    • La causa más frecuente: Cuando la placa bacteriana (una película transparente y pegajosa) no se elimina correctamente con el cepillado y el hilo dental, se acumula en la línea entre el diente y la encía.
    • Las bacterias liberan toxinas que irritan, inflaman y debilitan la encía, haciendo que sangre con la mínima fricción.
  2. Periodontitis (enfermedad periodontal avanzada)
    • Si la gingivitis no se trata, la inflamación avanza hacia los tejidos profundos y el hueso que sostiene los dientes.
    • La placa se endurece hasta convertirse en sarro, el cual solo puede eliminarse mediante una limpieza profesional. Además del sangrado, suele provocar retracción de encías, mal aliento persistente o movilidad dental.
  3. Técnica de cepillado inadecuada o cepillo muy duro
    • Usar un cepillo de cerdas muy duras o ejercere una presión excesiva puede traumatizar el tejido gingival y provocar sangrado.
  4. Uso discontinuo del hilo dental
    • Si no usas hilo dental habitualmente y comienzas a usarlo de repente, las encías (al estar previamente inflamadas por la placa acumulada entre los dientes) sangrarán los primeros días.
  5. Cambios hormonales
    • El embarazo, la pubertad, la menstruación o la menopausia aumentan el flujo sanguíneo hacia las encías, haciéndolas mucho más sensibles e irascibles ante la presencia de placa (fenómeno muy común conocido como gingivitis gestacional).
  6. Deficiencias nutricionales y otras condiciones
    • Faltas de vitaminas (especialmente vitamina C o K), enfermedades sistémicas (como la diabetes no controlada) o el uso de ciertos medicamentos (anticoagulantes, antihipertensivos) también favorecen el sangrado.

Errores comunes que empeoran el problema

  • Dejar de cepillarse por miedo al sangrado: Es el error más habitual. Al no cepillar la zona por temor a sangrar, se acumula más placa bacteriana, lo que empeora la inflamación y aumenta el sangrado en el siguiente intento.
  • Confiar únicamente en enjuagues bucales: Los colutorios pueden aliviar temporalmente, pero no eliminan el sarro ni la placa bacteriana adherida a los dientes.

Qué hacer para frenar el sangrado

  1. Mantén la higiene: Cepillarse 3 veces al día durante 2 minutos, prestando especial atención a la unión entre el diente y la encía.
  2. Cambia tu cepillo: Utiliza un cepillo de cabezal suave o medio, y renovado cada 2-3 meses.
  3. Incorpora la limpieza interdental: Usa hilo dental o cepillos interdentales diariamente para limpiar donde el cepillo no llega.
  4. Acude al dentista: Un profesional evaluará si se trata de una gingivitis o una periodontitis inicial. Una limpieza dental profesional (higienización) suele ser suficiente para revertir la gingivitis por completo en pocos días.
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psicólogo

¿Cuándo es el momento de acudir a un psicólogo?

Saber cuándo dar el paso para consultar a un psicólogo no siempre es sencillo. Existe la falsa creencia de que solo se debe acudir ante una crisis grave o un diagnóstico clínico, pero la realidad es que el apoyo psicológico es una herramienta preventiva y de bienestar emocional apta para cualquier momento en que sientas que no puedes gestionar lo que vives por ti mismo.

Principales señales de alerta para ir al psicólogo

A veces, el malestar emocional forma parte de las circunstancias normales de la vida y puede desaparecer con el tiempo. Sin embargo, cuando determinadas emociones, pensamientos o cambios de conducta se mantienen durante semanas, interfieren en el día a día o dificultan nuestras relaciones y bienestar, puede ser conveniente buscar apoyo psicológico. Reconocer estas señales de alerta permite prestar atención a lo que estamos viviendo y pedir ayuda antes de que el malestar se intensifique. A continuación, se presentan algunas de las situaciones más frecuentes que pueden indicar que es un buen momento para consultar con un profesional de la psicología.

  1. Malestar emocional persistente
    • Sensación constante de tristeza, apatía, desesperanza o desmotivación que se prolonga durante semanas sin una causa clara o tras un evento difícil.
  2. Ansiedad, angustia o preocupación excesiva
    • Dificultad para desconectar la mente, pensamientos intrusivos o recurrentes, ataques de pánico o un estado constante de tensión física (taquicardia, opresión en el pecho, problemas digestivos).
  3. Incapacidad para gestionar el estrés cotidiano
    • Sentir que las exigencias del trabajo, la familia o la rutina diaria sobrepasan tus recursos emocionales y provocan bloqueos o irritabilidad constante.
  4. Alteraciones en el sueño o en la alimentación
    • Insomnio frecuente, despertares nocturnos, necesidad de dormir en exceso o cambios drásticos en el apetito (comer por ansiedad o falta total de ganas).
  5. Dificultades en las relaciones interpersonales
    • Conflictos recurrentes con la pareja, la familia o los compañeros de trabajo, aislamiento social voluntario o sensación de desconexión de los demás.
  6. Impacto en el rendimiento diario
    • Pérdida significativa de la concentración, procrastiación extrema o caída en la productividad laboral o académica.
  7. Procesos de duelo o cambios vitales complejos
    • Bloqueo emocional tras la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa, la pérdida del empleo, un diagnóstico médico o un cambio importante de vida.

Mitos comunes que frenan la decisión

  • «Debo poder con esto solo/a»: Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino un acto de responsabilidad con tu propia salud.
  • «El tiempo lo cura todo»: El tiempo por sí solo no resuelve los patrones de pensamiento o conducta no saludables; la terapia aporta las herramientas necesarias para cambiarlos.
  • «Mis problemas no son tan graves»: No hace falta llegar al límite de tus fuerzas para cuidar tu salud mental.

¿En qué consiste el proceso terapéutico?

Ir al psicólogo ofrece un espacio confidencial, libre de juicios y respaldado por la ciencia, donde aprenderás a:

  • Identificar el origen de tus emociones y patrones de pensamiento.
  • Desarrollar herramientas de afrontamiento personalizadas.
  • Establecer límites saludables y mejorar la toma de decisiones.
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fisioterapia preventiva

Fisioterapia preventiva: no esperes a que te duela

Es una escena que se repite a diario en las consultas de fisioterapia: un paciente entra por la puerta, con dificultades para moverse o con un gesto de dolor evidente, y nos dice: “Llevo un par de semanas con molestias, pero he esperado a ver si se me pasaba solo. Hoy ya no podía más”.

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sol

Cuidado de heridas, cicatrices y tatuajes bajo el sol

El verano es sinónimo de planes al aire libre, chapuzones en la piscina y ropa ligera. Sin embargo, también es la época del año en la que nuestra piel está más expuesta a pequeñas lesiones por el sol: desde un corte cocinando en la barbacoa, hasta una caída en la bicicleta o una rozadura con las rocas de la playa.

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sol

Cómo proteger a tus hijos del sol, el calor y los mosquitos

El verano es la época favorita de los niños: días eternos, piscina, playa y juegos al aire libre. Sin embargo, las altas temperaturas, el sol y el cambio de rutinas también traen consigo algunos «pequeños enemigos» de la salud infantil: las quemaduras solares, los golpes de calor y las molestas picaduras de insectos.

Para que toda la familia disfrute de unas vacaciones sin sobresaltos, desde nuestro equipo de pediatría os hemos preparado esta guía práctica con los mejores consejos médicos para proteger a los más pequeños.

1. El sol

La piel de los niños es mucho más fina y delicada que la de los adultos, y tiene «memoria». Las quemaduras solares en la infancia aumentan el riesgo de problemas graves en la piel en la edad adulta.

  • Evita las horas críticas. No expongas a los niños al sol directo entre las 11:00 y las 16:00 horas.
  • La regla de los 6 meses. Los bebés menores de 6 meses nunca deben recibir luz solar directa ni usar protectores solares químicos (su piel absorbe demasiado los componentes). Protégelos con ropa ligera de algodón, sombrillas y sombra.
  • Elige el fotoprotector adecuado–. A partir de los 6 meses, usa siempre un protector de factor 50+ (SPF 50+) de amplio espectro. Para los más pequeños, los pediatras recomendamos los filtros físicos o minerales, ya que no se absorben y reflejan la luz como un espejo.
  • Aplicación correcta. Extiende la crema 30 minutos antes de salir de casa y replícala cada 2 horas, o inmediatamente después de cada baño largo. ¡No olvides las orejas, los empeines de los pies y la nuca!

2. El calor

Los niños regulan peor la temperatura corporal que los adultos y se deshidratan con mucha más facilidad. El temido «golpe de calor» es una urgencia médica que podemos prevenir fácilmente.

  • Agua siempre a mano. No esperes a que te pidan agua; ofréceles líquidos (agua o leche si son lactantes) de forma continua a lo largo del día. Evita los zumos envasados y los refrescos azucarados.
  • Ropa que respire. Vístelos con tejidos naturales (como el algodón o el lino), que sean holgados y de colores claros. Un sombrero de ala ancha y unas gafas de sol homologadas completarán el kit de protección.
  • Atención al coche. Jamás, bajo ninguna circunstancia (ni «solo dos minutos»), dejes a un niño solo dentro de un vehículo estacionado al sol. La temperatura interior puede subir más de 10°C en pocos minutos.
  • Signos de alerta. Si notas a tu hijo excesivamente irritable, decaído, con la piel muy roja y caliente, mareado o con dolor de cabeza, llévalo a un lugar fresco, rehidrátalo poco a poco y consulta con un médico.

3. Los mosquitos

Las picaduras son el clásico del verano. Aunque la mayoría son benignas, causan un picor intenso que puede acabar en heridas infectadas por el rascado.

  • Usa repelentes seguros:
    • Menores de 2 meses. No se deben usar repelentes en la piel. Lo ideal es proteger el carrito o la cuna con mosquiteras.
    • A partir de los 2 meses. Se pueden usar repelentes específicos para uso infantil (consulta siempre el etiquetado o a tu pediatra para elegir el principio activo adecuado, como el Citriodiol o el IR3535).
  • Barreras físicas. En zonas de mucha vegetación o cerca de ríos a la caída de la tarde, es mejor optar por pantalones largos y manga larga finos.
  • ¿Y si ya le han picado?. Lava la zona con agua y jabón. Aplica frío local para calmar el picor y la inflamación. Evita los remedios caseros agresivos; si el picor es insoportable, el pediatra te indicará si es necesario un gel antihistamínico suave.

En nuestra clínica, cuidamos de ellos todo el año. En verano las rutinas cambian, pero nuestro compromiso con la salud de tus hijos sigue siendo el mismo. Si tienes dudas sobre la piel de tu bebé, si una picadura se ha inflamado más de la cuenta, o si necesitas revisar su calendario de vacunación antes de viajar, nuestro equipo de pediatría está a tu entera disposición.

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