El sangrado de encías durante el cepillado no es algo normal ni debe ignorarse. Aunque suele interpretarse como un síntoma leve, en la gran mayoría de los casos es la primera señal de alerta que envía la boca para indicar que existe una inflamación activa en los tejidos que sujetan los dientes.
Principales causas del sangrado de encías
- Gingivitis (acumulación de placa bacteriana)
- La causa más frecuente: Cuando la placa bacteriana (una película transparente y pegajosa) no se elimina correctamente con el cepillado y el hilo dental, se acumula en la línea entre el diente y la encía.
- Las bacterias liberan toxinas que irritan, inflaman y debilitan la encía, haciendo que sangre con la mínima fricción.
- Periodontitis (enfermedad periodontal avanzada)
- Si la gingivitis no se trata, la inflamación avanza hacia los tejidos profundos y el hueso que sostiene los dientes.
- La placa se endurece hasta convertirse en sarro, el cual solo puede eliminarse mediante una limpieza profesional. Además del sangrado, suele provocar retracción de encías, mal aliento persistente o movilidad dental.
- Técnica de cepillado inadecuada o cepillo muy duro
- Usar un cepillo de cerdas muy duras o ejercere una presión excesiva puede traumatizar el tejido gingival y provocar sangrado.
- Uso discontinuo del hilo dental
- Si no usas hilo dental habitualmente y comienzas a usarlo de repente, las encías (al estar previamente inflamadas por la placa acumulada entre los dientes) sangrarán los primeros días.
- Cambios hormonales
- El embarazo, la pubertad, la menstruación o la menopausia aumentan el flujo sanguíneo hacia las encías, haciéndolas mucho más sensibles e irascibles ante la presencia de placa (fenómeno muy común conocido como gingivitis gestacional).
- Deficiencias nutricionales y otras condiciones
- Faltas de vitaminas (especialmente vitamina C o K), enfermedades sistémicas (como la diabetes no controlada) o el uso de ciertos medicamentos (anticoagulantes, antihipertensivos) también favorecen el sangrado.
Errores comunes que empeoran el problema
- Dejar de cepillarse por miedo al sangrado: Es el error más habitual. Al no cepillar la zona por temor a sangrar, se acumula más placa bacteriana, lo que empeora la inflamación y aumenta el sangrado en el siguiente intento.
- Confiar únicamente en enjuagues bucales: Los colutorios pueden aliviar temporalmente, pero no eliminan el sarro ni la placa bacteriana adherida a los dientes.
Qué hacer para frenar el sangrado
- Mantén la higiene: Cepillarse 3 veces al día durante 2 minutos, prestando especial atención a la unión entre el diente y la encía.
- Cambia tu cepillo: Utiliza un cepillo de cabezal suave o medio, y renovado cada 2-3 meses.
- Incorpora la limpieza interdental: Usa hilo dental o cepillos interdentales diariamente para limpiar donde el cepillo no llega.
- Acude al dentista: Un profesional evaluará si se trata de una gingivitis o una periodontitis inicial. Una limpieza dental profesional (higienización) suele ser suficiente para revertir la gingivitis por completo en pocos días.